Estatus de conservación

     El guepardo (Acinonyx jubatus), la única especie representante de su género, está actualmente catalogada como “Vulnerable” por la Lista Roja de la IUCN.

     Diferentes procesos estocásticos así como causas de naturaleza antropológica como la destrucción y fragmentación descontrolada de sus hábitats naturales, la reducción en número asociada de sus poblaciones de presas, su persecución por motivos asociados al conflicto humano-animal o su captura para traslado a cautividad para constituir un pool genético de reserva, han provocado severas reducciones del número de guepardos en estado salvaje y su extinción histórica en Europa y América. Este decline poblacional se ha visto acrecentado durante el último siglo, estimándose actualmente un total 8000 animales en el continente africano y unos 50 en Asia.

     En consecuencia, como sería de esperar, la variabilidad genética presente en las poblaciones de guepardos es bastante reducida, así como los índices de consanguinidad o endogamia elevados al reproducirse entre sí de individuos estrechamente emparentados por el relativamente variable aislamiento reproductivo entre núcleos poblacionales. Definitivamente, ambos condicionantes se encuentran en el origen de múltiples efectos indeseados en la funcionalidad fisiológico-reproductiva de los individuos.

     A pesar de haber sido capaces de sobrevivir durante miles de años con tales niveles reducidos de diversidad genética, se hace fundamental la implementación de programas de conservación que contemplen medidas estrictas de protección y fomento de la viabilidad de las poblaciones naturales de guepardos mediante su gestión genético-reproductiva. Presiones ambientales emergentes como el cambio climático y la incidencia de nuevos agentes patógenos, podrían acrecentar las consecuencias negativas anteriormente mencionada del status genético de las poblaciones de guepardos y conducir, por ende, a impactos mayores sobre la conservación de la biodiversidad animal.

 

¿Guepardos con rayas en su pelaje?

     Avistado en 1926 en Zimbabwe, un ejemplar de guepardo con rayas de color negro en su pelaje iniciaría ciertas discrepancias entre la comunidad científica a la hora de determinar si se trataba de una nueva especie hasta entonces desconocida. En efecto, las primeras conclusiones aventuraban el descubrimiento de una especie diferente al comúnmente conocido guepardo cuyo pelaje está recubierto de manchas negras y redondas distribuidas de manera uniforme.

     En este “raro” ejemplar observado, las áreas circulares de color negro del pelaje parecían haberse fusionado en áreas de mayor superficie e irregularidad y aparecían múltiples rayas del mismo color a lo largo del raquis y la región del hombro del animal. La coloración negra se podría apreciar, además, con mayor intensidad. Popularmente, a esta variación fenotípica se le concedió el apelativo de “king cheetah”.

     Tan sólo unos años más tarde, en 1981, las premisas iniciales que apuntaban al descubrimiento de una especie diferente dentro del género Acinonyx quedaban revocadas al confirmarse el nacimiento en cautividad de dos crías de guepardo con esta variación particular del pelaje y cuyas madres presentaban el patrón normal de manchas circulares negras. A partir de entonces, las hipótesis para explicar esta variación en el color y patrón del pelaje en guepardos pasaron a centrarse en mecanismos de herencia y cambio genético.

¿Qué es un gen?

Es un segmento de ácido desoxirribonucleico (ADN) que contiene la información necesaria para el control de la expresión y variabilidad de un rasgo o carácter determinado en un organismo y que se transmite de generación en generación. Es decir, es la unidad funcional y física básica de la herencia.

     Basándose en evidencias científicas en relación al control genético del color de la capa en otras especies de felinos, un grupo de investigadores procedió a la secuenciación (descripción de la composición química de un segmento específico de ADN) del gen Taqpep (Transmembrane Aminopeptidase Q) en guepardos con esta variación particular del pelaje.

     Los resultados obtenidos permitieron, finalmente, dilucidar el mecanismo de control genético responsable de esta variación: una mutación (cambio en la secuencia de ADN) en el gen Taqpep determina la aparición de zonas de pelo negro de mayor longitud e irregularidad en lugar de manchas circulares del mismo color. Por su parte, la mayor intensidad de color negro observada es consecuencia de la sobreexpresión del gen Edn3 (Endothelin3) en las papilas dérmicas, originando una mayor producción y deposición del pigmento melanina.

Reference

Anne Schmidt-Küntzel, Desiré L. Dalton, Marilyn Menotti-Raymond, Ezequiel Fabiano, Pauline Charruau, Warren E. Johnson, Simone Sommer, Laurie Marker, Antoinette Kotzé, and Stephen J. O’Brien (2018). Conservation genetics of the cheetah: Genetic history and implications for conservation. Cheetahs: Biology and Conservation, 71.