La última actualización del estado de conservación de los elefantes africanos en la Lista Roja de la IUCN subraya, por primera vez, la categorización del elefante africano de sabana y el elefante africano de bosque como dos especies diferentes:  Loxodonta africana y Loxodonta cyclotis, respectivamente. Recientes evidencias genéticas han permitido reconocer diferencias notables entre el elefante de sabana y el elefante de bosque, mayoritariamente atribuidas a rasgos morfofuncionales. Esta diferenciación genética se ha visto favorecida, en magnitud considerable, por el relativo aislamiento reproductivo entre ambas especies.

Hasta 2008, los elefantes africanos de sabana y de bosque eran considerados dos subespecies diferentes de Loxodonta africana, en situación vulnerable de conservación. Desafortunadamente, la reciente publicación de las tendencias demográficas de las poblaciones de ambas especies alerta del peligro crítico de extinción para el elefante de bosque y perpetúa, aunque en un nivel superior, la vulnerabilidad del elefante de sabana.

Según datos censales, el número de elefantes africanos de bosque se ha visto drásticamente reducido (>86%) en los últimos 30 años, así como el 60 % de los elefantes de sabana. Prácticas furtivas asociadas al comercio ilegal del marfil y la alteración antropológica de sus hábitats naturales, son las dos principales amenazas que merman la esperanza de vida y los índices de viabilidad en las poblaciones de estos paquidermos.

En aras de esta nueva actualización taxonómica y demográfica, los grupos de expertos y asociaciones conservacionistas implicados en la evaluación del conjunto de factores que potencialmente alteran la dinámica de las poblaciones de elefantes, deben ser los principales encargados de diseñar medidas prioritarias de protección y estrategias de conservación diferenciadas.