16 de junio

Día Mundial de las Tortugas Marinas
El 16 de junio se celebra el Día Mundial de las Tortugas Marinas, uno de los animales más amenazados del planeta, con tres de sus siete especies bajo riesgo elevado de extinción.
Esta conmemoración anual coincide con el aniversario del nacimiento de Archie Carr (1909-1987), reconocido conservacionista de Alabama que dedicó gran parte de sus esfuerzos profesionales al mantenimiento y conservación de las poblaciones naturales de estos animales marinos, principalmente en Costa Rica. Fue el fundador y director científico de la ‘Caribbean Conservation Corporation’, organización sin ánimo de lucro que en 2010 pasó a denominarse ‘Sea Turtle Conservancy’, haciendo directa alusión al enfoque disciplinario del trabajo de la organización para con las tortugas marinas así como al alcance geográfico ampliado de las acciones desarrolladas.

La salud de los ecosistemas marinos:

Patrimonio biológico mundial en peligro

Longevos moradores de los océanos 

Actualmente, se reconocen siete especies de tortugas marinas: tortuga laúd (Dermochelys coriacea), tortuga boba (Caretta caretta), tortuga verde (Chelonia mydas), tortuga franca oriental (Natator depressus), tortuga carey (Eretmochelys imbricata), tortuga bastarda (Lepidochelys kempii) y tortuga olivácea (Lepidochelys olivacea).
Como uno de los grupos de reptiles más antiguos del planeta, el origen de las tortugas marinas se remonta a la era de los dinosaurios, hace aproximadamente 200 millones de años. Su destacada longevidad (más de 100 años) ha permitido el desarrollo de múltiples estrategias adaptativas a condiciones ambientales muy variadas durante millones de años, hecho que queda constatado en la diversidad fenotípica de estos animales.
Según la especie, pueden medir entre 60 y 180 centímetros de largo, llegando a alcanzar hasta 900 kilos de peso. La tortuga laúd es la tortuga marina de mayor tamaño y peso, mientras que la especie más pequeña, la tortuga olivácea, no supera por lo general los 70 centímetros de longitud y los 40 kilogramos de peso. Su caparazón está compuesto por más de 50 huesos y estructuras protectoras llamadas placas o escudos queratinosos que desempeñan una función protectora del conjunto. El número, distribución, coloración y composición de estos escudos y la apariencia general del caparazón, son características diferenciadoras de las distintas especies.
Estas criaturas marinas se distribuyen por todos los océanos y mares de aguas tropicales y subtropicales del planeta. Únicamente la tortuga bastarda y la tortuga franca oriental presentan un patrón de distribución espacial algo restringido: Golfo de México en el caso de la tortuga bastarda, y norte de Australia y sur de Papúa Nueva Guinea como hábitat predilecto de la tortuga franca oriental. Tan sólo las hembras abandonan el lecho marino para depositar sus huevos (entre 30 y 200 huevos, según la especie) durante la temporada de nidificación en la arena de playas bien conservadas y con escasa o nula presión antropológica.
Tras 6-10 semanas de incubación, las crías rompen el cascarón y se abren camino hacia el mar, aunque se estima que tan sólo 1 de cada 1.000 tortugas que salen del huevo logrará llegar a la edad adulta. Una de las principales causas de esta elevada mortalidad neonatal es la depredación de las crías por parte de mamíferos y aves con los que comparten hábitat, sin menospreciar el impacto que tienen las actividades humanas desarrolladas en sus zonas de cría y/o alrededores. El elevado número de huevos que depositan en cada ovoposición podría ser una estrategia de adaptación por evolución para compensar estas altas tasas de mortalidad.

Longevos moradores de los océanos 

Actualmente, se reconocen siete especies de tortugas marinas: tortuga laúd (Dermochelys coriacea), tortuga boba (Caretta caretta), tortuga verde (Chelonia mydas), tortuga franca oriental (Natator depressus), tortuga carey (Eretmochelys imbricata), tortuga bastarda (Lepidochelys kempii) y tortuga olivácea (Lepidochelys olivacea).
Como uno de los grupos de reptiles más antiguos del planeta, el origen de las tortugas marinas se remonta a la era de los dinosaurios, hace aproximadamente 200 millones de años. Su destacada longevidad (más de 100 años) ha permitido el desarrollo de múltiples estrategias adaptativas a condiciones ambientales muy variadas durante millones de años, hecho que queda constatado en la diversidad fenotípica de estos animales.
Según la especie, pueden medir entre 60 y 180 centímetros de largo, llegando a alcanzar hasta 900 kilos de peso. La tortuga laúd es la tortuga marina de mayor tamaño y peso, mientras que la especie más pequeña, la tortuga olivácea, no supera por lo general los 70 centímetros de longitud y los 40 kilogramos de peso. Su caparazón está compuesto por más de 50 huesos y estructuras protectoras llamadas placas o escudos queratinosos que desempeñan una función protectora del conjunto. El número, distribución, coloración y composición de estos escudos y la apariencia general del caparazón, son características diferenciadoras de las distintas especies.
Estas criaturas marinas se distribuyen por todos los océanos y mares de aguas tropicales y subtropicales del planeta. Únicamente la tortuga bastarda y la tortuga franca oriental presentan un patrón de distribución espacial algo restringido: Golfo de México en el caso de la tortuga bastarda, y norte de Australia y sur de Papúa Nueva Guinea como hábitat predilecto de la tortuga franca oriental. Tan sólo las hembras abandonan el lecho marino para depositar sus huevos (entre 30 y 200 huevos, según la especie) durante la temporada de nidificación en la arena de playas bien conservadas y con escasa o nula presión antropológica.
Tras 6-10 semanas de incubación, las crías rompen el cascarón y se abren camino hacia el mar, aunque se estima que tan sólo 1 de cada 1.000 tortugas que salen del huevo logrará llegar a la edad adulta. Una de las principales causas de esta elevada mortalidad neonatal es la depredación de las crías por parte de mamíferos y aves con los que comparten hábitat, sin menospreciar el impacto que tienen las actividades humanas desarrolladas en sus zonas de cría y/o alrededores. El elevado número de huevos que depositan en cada ovoposición podría ser una estrategia de adaptación por evolución para compensar estas altas tasas de mortalidad.

Seis de las siete especies de tortugas marinas están amenazadas    

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) conviene, según criterios objetivos basados en resultados científicos pioneros de distintos grupos de trabajo a nivel internacional coordinados por la Comisión de Supervivencia de Especies (CSE), que el estado de conservación de seis de las siete especies de tortugas marinas está comprometido. En concreto, en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la IUCN, las tortugas laúd, boba y olivácea se incluyen en la categoría “Vulnerable”, la tortuga verde está considerada “En Peligro” y las tortugas carey y bastarda están incluidas en la categoría más alta de riesgo de extinción (“Peligro Crítico”). La tortuga franca oriental o tortuga plana es un taxón no incluido en ninguna de las categorías de amenaza de la IUCN al no disponerse de suficientes datos para poder evaluar su estado de conservación.
Además de la depresión demográfica ocasionada por las altas tasas de mortalidad neonatal y juvenil que impide que la mayoría de las tortugas marinas alcancen el estado adulto y la madurez sexual, otras potenciales amenazas que están contribuyendo a la merma de sus poblaciones naturales son: pesca incidental, comercio ilegal y consumo de productos derivados (caparazón, piel, huevos y carne), calentamiento global y, destrucción y contaminación de hábitats marinos y costeros.
Como se puede apreciar, las actividades humanas son la principal fuente de presión sobre el medio natural y sus recursos. En consecuencia, con la presente efeméride se busca incentivar la conciencia social en lo relativo a la gestión sostenible y conservación de las poblaciones de tortugas marinas en todo el planeta, para cuya consecución son fundamentales estrategias plurinacionales de protección. Las tortugas marinas desempeñan un papel primordial en la salud de los ecosistemas marinos (lechos de pastos marinos y arrecifes de coral), el control de las poblaciones de medusas y el aporte cíclico de nutrientes a la superficie terrestre durante la temporada de reproducción.

Necesitamos la ayuda de valientes como tú

Colabora

Últimas publicaciones

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud